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¿Por qué un hijo es violento con sus padres?

hijo violento  

Una sintomatología muy extendida en los hogares españoles, por desgracia, es la violencia filio-parental, en la cual los hijos agraden a sus padres (o cuidadores principales). Estas agresiones son verbales, contra objetos (portazos, puñetazos a paredes…) y físicas (empujones, manotazos…).

La edad de inicio suele ser entorno a los 13-16 años de edad y va presentando conductas cada vez más agresivas, hasta llegar a ser realmente violentos con sus padres y lastimarles físicamente ¿Cómo se inician estos episodios agresivos? Suelen ser por dos razones: cuando se le pide algo al menor y éste no quiere hacer; cuando el menor quiere algo y se le niega. En ambos casos el menor recurre a la agresividad (pueden ser gritos, insultos, golpes a las paredes) como método para evitar lo que no quiere hacer y obtener lo que quiere; y esto lo que mantiene la conducta en el tiempo, puesto que el adolescente se percata rápidamente que es una buena fórmula para salirse con la suya.

Otro factor que mantiene esta conducta a lo largo del tiempo, y que hace que se agrave, es el silencio, es decir, “que nadie sepa que mi hijo me grita e insulta”. Al igual que en los otros tipos de violencia intrafamiliar, el ocultar la situación por vergüenza (Ibabe, Jaureguizar y Díaz, 2007), hace que los hijos continúen siendo violentos con sus padres.

¿La causa? En los estudios revisados aparecen multitud de variables, a modo de resumen mencionaré los que considera más habituales y en que se encuentran en la raíz del problema, y por tanto, en las variables a trabajar:

  • rasgos personales del menor: baja tolerancia a la frustración, impulsividad, falta de habilidades en resolución de conflictos, distorsiones cognitivas y en un gran porcentaje problemas relacionados con Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) (González et al., 2011).
  • situación familiar: los progenitores en un porcentaje significativo están separados/divorciados.
  • estilos educativos: padres excesivamente permisivos, o excesivamente punitivos (Pereira y Bertino, 2006). Los permisivos son aquellos que siempre le han dado al niño lo que ha pedido y no le han exigido el cumplimiento de normas, rutinas… Los punitivos son los que recurren a la fuerza física o castigos desorbitados para reprender al niño (sin explicaciones en muchas de las ocasiones).

Pueden aparecer, y de hecho aparecen, otras variables que influyen en los hijos se tornen violentos con sus padres, por ejemplo el consumo de sustancias (alcohol, porros…), problemas en el entorno académico, como forma de desvincularse del apego parental… Siendo importante tenerlas todas ellas en cuenta.

Es por tanto una problemática multicomponente de difícil abordaje que requiere realizar una intervención en tres líneas:

  • menor
  • progenitores
  • dinámica familiar

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